
El productor de la zona núcleo destacó el buen momento de cebada y trigo, aunque señaló que las brásicas —canola, carinata y camelina— vienen más dispares, entre lotes ya en plena floración y otros todavía atrasados por las heladas y la falta de agua de junio.
En diálogo con Informe Tardáguila el productor agrícola Gabriel Carballaue dijo que la zona núcleo y centro viene bien en materia de lluvias: cayeron unos 45 milímetros la semana pasada, mientras que hacia el norte, sin ir más lejos en Durazno, hubo chacras con registros de más de 200 milímetros.
En los últimos días se sumaron unos 20 milímetros más y algunas garúas, en un contexto de clima fresco y soleado que el productor celebró sobre el fin de la semana.
"Los cultivos precisan esto ahora, frío para cortar un poco los crecimientos tropicales que venían metiendo, y sol", advirtió.
En cuanto a los cereales, Carballal describió a la cebada y al trigo como "muy lindos", sobre todo los que se sembraron en tiempo y forma y pudieron nutrirse a tiempo, algo que este año se complicó por la falta de piso. Los lotes que todavía esperan la aplicación de nitrógeno son los que se ven más rezagados.
El productor remarcó que los cultivos necesitan que baje un poco la temperatura, e incluso alguna helada, porque el crecimiento tropical de las últimas semanas generó problemas de vuelco en algunas chacras.
El panorama es más heterogéneo en las brásicas. Las camelinas, sembradas tarde, todavía se ven poco vigorosas, aunque Carballal aclaró que es un cultivo que arranca chico y recién explota hacia setiembre. En canola y carinata conviven lotes en plena floración —algo que consideró temprano para la fecha—, otros arrancando a florecer y otros todavía en estado vegetativo, sobre todo los sembrados en junio, que sufrieron tanto las heladas como el déficit hídrico de ese mes y luego los excesos posteriores.
Carballal proyectó que el clima de la segunda quincena de agosto y todo setiembre será determinante para las brásicas, mientras que para los cereales esa definición llegará entre setiembre y la primera quincena de octubre. Por eso prefirió no aventurar un pronóstico de cosecha: "Hasta el 15 de octubre no te voy a poder decir si tenemos un cosechón o si está complicado el panorama". La calidad, remarcó, se definirá recién sobre el final de la zafra.