El proyecto FPTA 421, que evalúa estrategias de alimentación, alojamiento y manejo en tambos intensivos, mostró sus primeros resultados en una jornada abierta realizada en la EEMAC de Facultad de Agronomía.
La Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” (Eemac) de la Facultad de Agronomía, en Paysandú, fue sede de la jornada “Rediseño de sistemas intensivos de producción de leche de base pastoril con impacto productivo, económico y ambiental”, en el marco del proyecto FPTA 421. La actividad reunió a productores y técnicos, y contó con una presentación en salón a cargo del equipo de la EEMAC y posteriormente se realizó una recorrida de campo, donde se observaron los trabajos a nivel de tambo y se presentaron los resultados productivos y ambientales preliminares obtenidos.
El proyecto evalúa diferentes estrategias de alimentación, alojamiento y manejo, así como sus efectos sobre la producción, el bienestar animal, el rendimiento económico y el desempeño ambiental de los sistemas lecheros.
El trabajo compara dos sistemas de producción con objetivos diferentes, que utilizan la infraestructura de manera distinta. Según explicó la ingeniera agrónoma Carolina Dorao, docente del Departamento de Producción Animal y Pasturas e integrante de la Plataforma Experimental de Lechería de la Eemac, cada sistema implica una rotación de pasturas propia, con un área de apoyo donde se producen las reservas. Esa área funciona a la vez como variable de respuesta, ya que permite medir cuánta reserva necesita cada sistema para alimentar a los animales. En paralelo, el equipo estudia el destino de los residuos: las heces y la orina retenidas en las instalaciones se llevan al campo para evaluar cómo esos nutrientes inciden en la producción de los cultivos de reserva.
Dorao calificó de “muy alentadores” los resultados obtenidos hasta ahora, que les han permitido generar nuevas preguntas, algo que consideró lo más interesante del experimento. Destacó además el carácter colaborativo entre instituciones y empresas, que aporta visiones diversas al proyecto.
El experimento comenzó en marzo de este año con el ingreso de las vacas y la siembra de avena y, posteriormente, maíz. Abarcará dos lactancias completas, por lo que serán dos años de trabajo con animales, hasta febrero o marzo de 2028. Tras una primera jornada realizada a mitad de año, la de octubre permitió actualizar la información, presentar el proyecto a nuevos asistentes y mostrar resultados preliminares. “Apostamos a la retroalimentación para continuar avanzando”, concluyó Dorao, quien indicó que el grupo seguirá incorporando los aportes de productores y técnicos.
