La Cámara de la Industria Láctea, ANPL y Conaprole alertaron por el ingreso de quesos y leche en polvo europeos al Mercosur, el efecto sobre Brasil y la necesidad de negociar bien las cuotas para evitar impactos severos en Uruguay.
En una nueva audiencia ante la Comisión Especial que analiza el acuerdo interino Mercosur–Unión Europea, representantes de la industria y del sector primario lácteo plantearon una visión cautelosa.
El secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea (CILU), Ariel Londinsky, dijo que el rubro “no es uno de los sectores entusiasmados”, principalmente porque Europa es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de lácteos y un competidor estructural en el mercado internacional, según consta en la versión taquigráfica.
“No vemos una oportunidad para el ingreso de lácteos del Mercosur, y particularmente del Uruguay, en ese mercado”, afirmó, pero sí preocupación por el ingreso de productos europeos al Mercosur, en especial quesos.
Carina Celano, gerenta de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), sostuvo que el sector primario puede verse afectado de forma negativa, aunque no se opone al acuerdo si el balance país resulta positivo.
“Lo celebramos”, señaló, pero pidió que se contemplen más de 2.500 familias vinculadas a la lechería y que se impulsen otros acuerdos comerciales que compensen eventuales perjuicios.
También reclamó condiciones internas para cumplir con los compromisos de exportación, al recordar casos en los que se lograron mercados y luego se complicó el abastecimiento por medidas sindicales.
El riesgo Europa: escala, tecnología y subsidios
Desde Conaprole, el gerente de exportaciones Gastón Pescetto remarcó que Europa no solo lidera en volumen, sino en productividad y desarrollo tecnológico, además de contar con apoyos estructurales bajo la Política Agrícola Común. Según explicó, ese esquema permite mecanismos de “reservas públicas” que, en períodos de precios bajos, acumulan stocks y luego liberan excedentes al mercado mundial “a precios muy bajos”.
El Mercosur, advirtió, puede transformarse en uno de los destinos naturales de ese excedente.
La preocupación central pasa por el peso de las cuotas negociadas y su potencial efecto sobre el mercado regional. Pescetto afirmó que en quesos —la primera cuota relevante— Europa produce alrededor de 10 millones de toneladas, por lo que el volumen negociado para el Mercosur es marginal para ellos, pero puede ser determinante para el sector local.
“Esa cuota va a terminar afectando principalmente a los productores más chicos, a los que están exclusivamente en el sector quesero”, sostuvo, y advirtió que también golpea a Conaprole por su negocio exportador.
Brasil, el frente más sensible
Tanto la CILU como Conaprole ubicaron a Brasil como el principal punto de tensión. Es el mercado más grande del bloque y el destino clave para Uruguay y Argentina.
Pescetto sostuvo que Europa va a mirar a Brasil como receptor natural del volumen de quesos y que el impacto puede ser “muy grave” para empresas concentradas en ese producto.
Además, señaló que si Argentina pierde mercado en Brasil, buscará colocar excedentes en Uruguay, donde ya hay presencia importante de productos importados en góndolas.
En leche en polvo descremada, Pescetto proyectó que Europa puede captar entre 25% y 30% del volumen que hoy compra Brasil, con un efecto doble: por volumen y por valor, ya que apuntará a los clientes de mayor exigencia y mejor precio, donde Conaprole invirtió para posicionarse.
En fórmulas infantiles, la cuota negociada equivale prácticamente a todo el comercio del Mercosur, y Europa cuenta con capacidad ociosa por el freno de China, lo que puede traducirse en un desplazamiento rápido del producto regional en Brasil.
En Uruguay, mencionó como particularmente expuesta a Alimentos Fray Bentos, que ya exporta ese rubro a Brasil.
Cuotas, salvaguardas y reconversión
Conaprole señaló que existe alguna oportunidad en leche en polvo entera, donde el Mercosur suele ser más competitivo, pero insistió en que el impacto real dependerá de cómo se repartan las cuotas dentro del bloque.
Pescetto advirtió que si Europa decidiera volcar volúmenes en Uruguay, el efecto sería crítico por el tamaño del mercado local. De ahí la prioridad: negociar para maximizar cuotas de exportación para Uruguay y limitar el ingreso europeo en el mercado doméstico.
También planteó dudas por indicaciones geográficas y por el acceso efectivo a Europa, en un escenario de barreras paraarancelarias cambiantes y salvaguardas que podrían activarse incluso en productos donde Uruguay tenga ventaja de precio, como la leche en polvo entera.
En paralelo, Conaprole habló de reconversión: si el acuerdo avanza, el sector quesero requerirá mejoras fuertes de productividad y medidas de compensación, porque el impacto puede llegar antes de los plazos formales de desgravación.


