Las autoridades sanitarias chinas observaron al frigorífico Tacuarembó tras detectar imidocarb (antiparasitario) en un embarque; el ministerio tiene 45 días para responder y están previstas sanciones para los responsables.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) activó una nueva investigación tras la detección de residuos del antiparasitario imidocarb en carne vacuna uruguaya exportada a China, informó El Observador. El frigorífico Tacuarembó, propiedad del grupo brasileño MBRF, fue observado por la autoridad sanitaria china pero no está suspendido para continuar sus exportaciones al mercado asiático, había consignado previamente revistaverde.com.uy.
Fuentes del MGAP aclararon a El Observador que de momento no hay sanciones al frigorífico exportador porque se trata de una detección primaria. "Ya solicitamos la etiqueta de la caja muestreada para poder identificar los productores del ganado enviado a la faena de ese día, con esa información se está yendo a visitar los establecimientos que aparecen en la caja y preparando todo para contestar a China", señaló la fuente.
El ministerio tiene un plazo de 45 días para informar a la Administración General de Aduanas de China, y están previstas sanciones para los responsables que se identifiquen.
La observación representa una primera medida adoptada por el gobierno chino y generalmente es el paso previo a una suspensión en caso de detectarse un nuevo incidente. La detección de residuos de productos veterinarios en carnes bovinas uruguayas exportadas a China se ha repetido varias veces en el último año y medio, con casos que involucraron los productos fipronil, fluazurón y ahora imidocarb, todos por encima de los límites permitidos. De hecho, la planta San Jacinto perdió su habilitación a China recientemente por la presencia de residuos de fluazurón.
La situación genera alta preocupación en el gobierno y el sector privado, no solo por los riesgos para los consumidores sino por el impacto que podría tener sobre la corriente exportadora hacia uno de los principales mercados cárnicos de Uruguay. Una eventual suspensión afectaría directamente a productores, industriales y demás actores de la cadena agroindustrial.
