
Aunque todavía falta para el inicio formal de la zafra de invierno, las decisiones empiezan a tomar forma y el cierre del verano será determinante. Para Leonardo Olivera, gerente comercial de Fadisol, el escenario combina cautela productiva y necesidad financiera. “El cultivo de invierno hoy tiene un componente clave: la liquidez”, afirmó.
El trigo aparece nuevamente como una opción firme. “Puede caer algo el área, pero no creemos que sea una caída fuerte”, explicó. Entre los factores que juegan a favor mencionó la flexibilidad comercial: “No es un cultivo atado a contratos, muchos productores tienen semilla y sigue estando muy presente en la cabeza del productor”.
En cebada, en cambio, la expectativa es más estable.“Fue un negocio de buenos rindes, pero el resultado final no fue tan bueno como parecía”, señaló.
Donde sí se percibe mayor entusiasmo es en colza. “Arrancó con dudas, pero terminó siendo un buen negocio, con rindes interesantes y buenos precios”, indicó Olivera. Esa combinación empieza a reflejarse en las decisiones para la próxima campaña. “Vemos expectativa por hacer algo más de colza y también algo de carinata”, agregó.
Más allá del cultivo puntual, Olivera subrayó un cambio respecto a semanas atrás. “Hoy hay una necesidad financiera que antes no estaba tan clara”, afirmó.
Con un verano que no aportará los resultados esperados, el invierno gana peso en la planificación. “El productor va a sembrar no solo por el margen, sino para poder afrontar la liquidez que va a quedar y seguir haciendo girar la rueda”, concluyó.

