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En pleno invierno, las decisiones de manejo en los establecimientos definen el resultado productivo del ovino.

Para las majadas cuyos servicios se concentraron en los meses de abril y mayo, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) ha dado a conocer un conjunto de recomendaciones técnicas orientadas a maximizar la supervivencia del cordero.

En este trimestre (julio/septiembre), se edifica el éxito de la parición. Durante las semanas restantes de julio, la prioridad de los productores debe enfocarse en la realización de las ecografías. Los técnicos recomiendan coordinar los trabajos entre setenta a cien días desde el inicio del servicio, o bien entre treinta y sesenta días posteriores al retiro definitivo de los carneros.

Con los resultados de los diagnósticos, el productor tiene las herramientas para clasificar la majada y separar a aquellas ovejas que gestan mellizos o que presentan una condición corporal deficiente, por debajo de la escala de tres. Identificar estos lotes a tiempo permite canalizar de forma eficiente los recursos forrajeros más valiosos del establecimiento hacia los vientres que mayor demanda energética presentarán en el último tramo de la gestación.

Con la clasificación de la majada, la mejora en la alimentación debe ejecutarse de inmediato mediante el acceso a pasturas de alta calidad o a través del suministro estratégico de granos. En situaciones donde la disponibilidad de campo natural sea escasa, se vuelve imperioso estructurar un período de suplementación de al menos treinta días previo a la fecha estimada de parto.

El uso de raciones balanceadas o de granos enteros como maíz, sorgo y afrechillos es altamente efectivo, siempre y cuando se tenga la precaución de que la majada ya sepa consumir este tipo de alimentos. De lo contrario, los productores deben iniciar el proceso de aprendizaje con suficiente anticipación para evitar desbalances metabólicos o rechazos del alimento en un momento de tan alta vulnerabilidad.

La transición hacia el mes de agosto intensifica las labores de cara al parto. La esquila preparto es la práctica de manejo más determinante, debiendo realizarse obligatoriamente al menos treinta días antes de que comience la parición. Este manejo no solo estimula el apetito de la oveja y facilita el posterior amamantamiento al liberar la zona de la ubre, sino que también induce a la madre a buscar zonas de refugio natural durante los días de temporal, protegiendo indirectamente al cordero recién nacido.

Durante la realización de la esquila preparto es un momento oportuno, según los técnicos, para efectuar tratamientos sanitarios colectivos, especialmente el control contra el piojo. No obstante, la realización de la esquila preparto se recomienda realizar con el peine Beyuan o el peine R13, para que el animal conserve una mínima capa de lana sobre la piel del animal, la cual debe complementarse con el uso de capas y el encierro preventivo ante alertas de frentes fríos o lluvias prolongadas. Los técnicos advierten que, en caso de haber utilizado capas protectoras, estas deben ser retiradas antes del inicio de la parición, asegurando así un amamantamiento correcto y un mayor vínculo materno-filial.

Entre los treinta y quince días previos al comienzo de las pariciones, se debe aplicar una dosificación efectiva contra los parásitos gastrointestinales y la correspondiente vacunación contra la clostridiosis, garantizando de esta forma que los corderos adquieran anticuerpos esenciales a través del calostro. Para aquellos establecimientos que por diversos motivos no hayan podido realizar la ecografía, la alternativa consiste en efectuar una palpación de las ubres aproximadamente diez días antes de la parición, lo que permitirá clasificar y ordenar la majada por tercios de parto. Con este loteo definido, la asignación de los vientres a los potreros reservados debe ajustarse estrictamente en función de la disponibilidad de forraje y del estado nutricional de los animales.

Con la llegada de setiembre y el pico de parición, las labores se orientan de lleno al cuidado de los corderos. La señalada debe planificarse y ejecutarse antes de que se cumpla la quinta semana posterior al pico de las pariciones. Este trabajo evita el estrés en corderos de edad avanzada y permite un manejo mucho más limpio y ordenado del rodeo.

Durante la señalada, la prioridad sanitaria reside en la inmunización de los corderos. Es el momento clave para aplicar la vacunación contra el ectima contagioso y suministrar la primera dosis del esquema de primo-vacunación contra la clostridiosis, sentando las bases de la salud del lote para el resto de la primavera. Las ovejas de cría deben recibir una dosificación antiparasitaria mediante tomas de probada eficacia, una medida indispensable para contrarrestar el fenómeno biológico del alza de lactación de parásitos y preservar la condición de las madres en la etapa más exigente de la crianza.

 

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