
El inicio de 2026 confirmando una retracción importante en la oferta de lana en Australia. Según el análisis “AWTA volumes January 2026”, elaborado por Andrew Woods, los volúmenes analizados por la Australian Wool Testing Authority (AWTA) comenzaron el año muy por debajo de los niveles del año anterior, debido a una combinación de factores productivos, climáticos y económicos acumulados durante 2024 y 2025.
Los datos muestran que en enero los volúmenes de lana sometidos a core test cayeron 20,9% interanual en términos de fardos de campo, una baja que también fue confirmada por los ingresos a los brokers. En el acumulado de la zafra hasta enero, la caída alcanza el 10,6%, aún por debajo de la proyección de la Australian Wool Production Forecasting Committee (AWPFC), que anticipa una reducción de 12,6% para toda la temporada. De acuerdo con el informe, para que esa previsión se cumpla, los volúmenes entre febrero y junio deberían descender 15% interanual, un ajuste que dependerá principalmente de la evolución del stock ovino.
En Australia Occidental, donde las condiciones estacionales durante 2025 fueron relativamente mejores, se observa un claro “corrimiento hacia micronajes más gruesos”, con fuertes caídas en las categorías por debajo de 19 micras y aumentos en los merinos por encima de ese micronaje. En contraste, en el este del país los volúmenes caen en todas las categorías, reflejando la presión generalizada sobre el stock ovino, tanto merino como de otras razas.
El análisis también vincula estrechamente la producción lanera con las condiciones climáticas. A partir de series desde 2018, Woods destaca que la producción “tiene muchas más probabilidades de aumentar cuando el ranking de lluvias es alto”, algo que no ocurrió plenamente en 2024 y 2025. En ese período, el indicador de lluvias ponderadas osciló entre 30% y 40%, lejos de los mínimos extremos de 2018–2019, pero ocultando fuertes disparidades regionales, con sequías severas en Riverina y zonas más al sur.
Según el informe, la combinación de “precios de lana bajos y precios de carne ovina en niveles récord” ejerció una “presión extrema a la baja sobre el tamaño de la majada”. En enero, el diámetro promedio de la fibra merino se redujo 0,15 micras, lo que implica una caída cercana al 3% en el peso de vellón limpio. Esto sugiere que, para alcanzar la proyección oficial, el stock ovino ya debería haberse reducido en torno a 12%.
El análisis concluye que la contracción de volúmenes observada es coherente con el escenario productivo reciente y que la previsión de la AWPFC resulta “bastante razonable”, aunque su cumplimiento dependerá casi exclusivamente de la magnitud final de la reducción del stock ovino australiano, según el informe de AWTA citado por Woods.

