
El uso de granos para la terminación de los vacunos no solamente crece en Uruguay y en la región, sino en la amplia mayoría de las ganaderías donde se combina la terminación a pasto con los corrales de engorde.
Y no es para menos. El precio de los animales a faena está en niveles muy altos y el de los granos forrajeros, amplias cosechas mediante, es relativamente bajo. Como ejemplo, a pesar de la sequía que derrumbó las expectativas de cosecha de maíz en esta zafra en Uruguay, los números siguen cerrando. Con una referencia de US$ 250 la tonelada puesta en el corral, 1 kilo de carne paga 13 de maíz, cuando se precisan 8 kilos (o similar) para producir un kilo de carne.

Esto pasa en Uruguay, Brasil, Paraguay, Australia. Por ende, el corral se expande en todos estos países. Además, hay una clara intención de la demanda de hacerse de materia prima, por lo que los precios de los animales a faena son altos y promueven una aceleración del engorde para el cual los corrales son esenciales.
De acuerdo con datos del INAC, en 2025 llegaron a plantas de faena 448.103 vacunos procedentes de corrales de engorde certificados, 21% más (78 mil cabezas) que el año anterior y marcando un nuevo máximo para el país. A esta cantidad hay que agregarle otra también significativa que son animales provenientes de corrales no certificados o de animales terminados en semi confinamiento. De acuerdo con estimaciones de Álvaro Ferrés, con más de 30 años en el sector del engorde intensivo, el número total sería del orden de las 800 mil cabezas.
Esas casi 450 mil cabezas provenientes de corrales certificados son 30% del total de novillos y vaquillonas enviados a faena en 2025 y 18% de la faena total, incluyendo las demás categorías (vacas y toros).
El aumento en la comparación anual se dio en todas las categorías, pero fue muy significativo en el caso de las vaquillonas, de 58% anual, a unas 100 mil cabezas. Los otros 348 mil eran novillos, entre los que predominan los de 2-4 dientes (240 mil), aunque fue la categoría con más modesto crecimiento respecto a 2024, solo 7%. Esto se debe a que se trata de una generación poco numerosa, impactada negativamente por la sequía de 2023. Para compensar esta escasa disponibilidad se dio un aumento expresivo de los novillos diente de leche de 19% a 62,6 mil cabezas y de animales de 6 y 8 dientes de 53% a 44,8 mil.
En Brasil sucedió lo mismo. De acuerdo con un trabajo de la empresa DSM-Firmenich, el año pasado se terminaron en corrales de engorde 9,2 millones de vacunos, una cantidad relevante si se considera que la faena en plantas habilitadas para la exportación fue de 30 millones de cabezas. Una muy alta proporción de los animales terminados a grano fueron faenados en plantas exportadoras.
Parece claro que la generalización del corral llegó para quedarse.
Habrá momentos en los que la coyuntura no será tan favorable y seguramente reduzca la tendencia de crecimiento o incluso pueda caer un poco, pero no dejará de ser una pata relevante como proveedor de ganado a los frigoríficos. Por la sencilla razón de que, si no está, la cantidad de animales jóvenes que lleguen a peso de faena se derrumbaría, la capacidad ociosa de la industria frigorífica aumentaría a proporciones insostenibles y muchas plantas quedarían por el camino.
