Suscribete a nuestro Newsletter

El INTA lanzó una plataforma digital para que los productores planifiquen el uso de sus campos ante la alta probabilidad de un evento fuerte a muy fuerte desde septiembre, con una intensidad comparable a la de 1997-1998.

Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Corrientes advirtió que unos 5,2 millones de las casi 9 millones de hectáreas de la provincia podrían inundarse si el fenómeno de El Niño que se espera para la próxima primavera alcanza una intensidad similar a la de 1997-1998, cuando casi el 58% del territorio quedó cubierto por agua. Hoy esa cobertura ronda el 22%, aunque los especialistas remarcan que la baja actual no implica un menor riesgo hacia adelante.

"Todo indica que se va a desarrollar un evento de El Niño de fuerte a muy fuerte a partir de septiembre y octubre próximos. La probabilidad de que se desarrolle es altísima", afirmó el investigador Ditmar Kurtz a La Nación.

El especialista explicó que la vulnerabilidad de la provincia responde a su geografía: "Tenemos una provincia muy plana, con baja energía de relieve, muchos esteros y unas 38.000 lagunas", lo que hace que el agua se expanda rápido sobre grandes superficies rurales cuando llueve en exceso. El riesgo también alcanzaría, con distinta intensidad, al este de Formosa, el este de Chaco, el norte de Santa Fe y Entre Ríos.

El exceso hídrico podría provocar pérdida de cultivos, caída de rendimientos, deterioro en la calidad de los granos y mortandad de hacienda en una provincia con uno de los mayores stocks ganaderos del país. Frente a ese escenario, el INTA recomienda mejorar los dormideros, revisar alcantarillas y clasificar la hacienda con anticipación para la venta, además de cuidados específicos para el arroz cerca del río Corriente y los esteros del Iberá, y una planificación temprana de la extracción de madera para las empresas forestales.

Para anticipar decisiones de manejo, el organismo desarrolló junto al gobierno provincial la plataforma SAEPga, que cruza los 37.300 límites catastrales de Corrientes con tres escenarios hídricos —mínimo, normal y uno equivalente al evento de 1997-1998—.

El productor ingresa el número de catastro de su establecimiento y visualiza cuáles son las zonas más altas y más bajas del campo, para decidir con tiempo dónde pastorear ahora y qué potreros reservar para cuando llegue el exceso de agua.

"Estamos previniendo, sin entrar en pánico ni generar miedo, pero sí debemos estar preparados", sostuvo Kurtz, quien remarcó que la principal diferencia con 1998 es que hoy existen herramientas digitales para anticiparse. "No queda otra que prepararse. Si después El Niño resulta menos intenso, no importa; peor es que agarre al productor desprevenido", concluyó.

Fuente: La Nación

Suscribete a nuestro Newsletter

Destacado semanal

Tardáguila Agromercados - Powered By InfinitWorks.