El clima extremo entre la seca del otoño y el exceso de lluvias en el invierno está determinado la pérdida de área en los cultivos en el litoral norte del país, así como también la pérdida de productividad tanto en colza como en trigo.
El ingeniero agrónomo Martín Córdoba Grasso, técnico de Cooperativa Calsal en Salto, indicó que "es un panorama bastante desafiante, complicado, porque estas situaciones así extremas la verdad que no vienen nada bien; tuvimos un otoño bastante seco que por un lado permitió hacer trabajos de siembra y alguna preparación de suelo en fecha, donde sobró tiempo para todo eso, pero también vino acompañado después de un período de heladas y bastante seco donde los cultivos que se implantaron tuvieron un desarrollo bastante escaso, y después se pasó de un extremo al otro con un barrial impresionante a esta altura".
De acuerdo con el profesional, el mayor impacto esperado en los cultivos de colza, “tenemos chacras de tierra pesada donde el drenaje no es del todo bueno y hay situaciones donde los cultivos ya están perdiendo plantas en forma considerable. Por lo menos en el área de la cooperativa ya tenemos un par de situaciones que vemos que el cultivo no se logró, no se armó, y esta situación de estos días era lo que precisábamos para bajarle la persiana”, en este sentido señaló que “seguramente en muchos casos no vamos a seguir con las chacras y pasará para intentar hacer algo en el verano, medio temprano".
Incluso en aquellos cuadros que lograron una buena implantación temprana y contaban con un porte vegetal más vigoroso para soportar el exceso hídrico, las perspectivas de rendimiento han sufrido un recorte inexorable. La persistencia del agua en el suelo paraliza la absorción de nutrientes y dilata el calendario de manejo fitosanitario, lo que indefectiblemente repercutirá sobre las etapas reproductivas futuras. El especialista remarcó que esta situación "atrasa todo y perjudica todo el desarrollo en general, ya sea vegetativo o reproductivo o llenado de vainas; en las mejores chacras que venían con un buen desarrollo previo toleran algo más estas situaciones, pero gratis no se la va a llevar ninguna".
El trigo resiste en fase vegetativa
Una realidad diferente presentan las gramíneas de invierno como el trigo, la cebada y algunas chacras destinadas a avena, las cuales lograron establecerse con un excelente vigor inicial durante las primeras semanas del ciclo. A diferencia de las oleaginosas, los cereales presentan una rusticidad mayor frente a los excesos temporales de humedad, beneficiándose además del hecho de encontrarse actualmente en una etapa fisiológica de pleno crecimiento vegetativo, lo que les confiere un margen adicional de tolerancia ante el anegamiento superficial.
El técnico de Calsal advirtió sobre las amenazas agronómicas que podrían desatarse en caso de que las lluvias persistan durante el período de floración y llenado de grano, expresando con preocupación que "el trigo todavía está cien por ciento en estado vegetativo, prácticamente todavía no arrancó la parte de espiga, que es donde se definen los parámetros de calidad y por eso tenemos algún margen; pero donde se repita algún evento de estos más entrado la primavera seguramente nos va a perjudicar tanto en rendimiento como en calidad”.
Córdoba reconoció que existe “una alta probabilidad de que nos toque de vuelta este año problemas de rendimientos mediocres con bajo peso hectolítrico y problemas de Fusarium, todo lo que trae acarreado estos eventos extremos".

